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Design thinking

Un enfoque de la innovación centrado en el ser humano

El design thinking es un enfoque innovador para la resolución de problemas que ha ido ganando adeptos fuera de la comunidad del diseño desde 2008. Se trata de un proceso no lineal e iterativo que los equipos utilizan para comprender a los usuarios, definir los problemas y crear soluciones innovadoras. Este tipo de resolución creativa de problemas sitúa a los usuarios, los empleados y el planeta en el centro del proceso. El enfoque de la innovación basado en el pensamiento de diseño ha sido adoptado por la Práctica de Diseño de McKinsey y cada vez lo utilizan más profesionales para avanzar en sus carreras y generar mejores ideas.

Esencialmente, el design thinking es una forma de que las personas conciban grandes ideas y comprueben su eficacia. Según el profesor Utley, combina lo mejor del conjunto de herramientas de un diseñador para integrar las necesidades de las personas, las posibilidades de la tecnología y los requisitos de unos resultados empresariales satisfactorios. Es un proceso de diseño centrado en el ser humano que consta de cinco etapas fundamentales: empatizar, definir, idear, prototipar y probar.

Empatizar

El primer paso del design thinking es empatizar. Esto significa recopilar información sobre las necesidades, objetivos y motivaciones de los usuarios. Esto puede implicar entrevistas, observación y curiosidad, así como investigación sobre los puntos de dolor subyacentes a los que pueden enfrentarse los usuarios. Mediante este proceso, los equipos de diseño pueden comprender mejor lo que los usuarios desean y necesitan de verdad.

Definir

El siguiente paso es definir el problema y enmarcarlo de forma que permita al equipo desarrollar soluciones creativas y eficaces. Partiendo de esa investigación de usuarios, los equipos pueden elaborar un planteamiento del problema que les oriente hacia las soluciones adecuadas. Esto requiere que los equipos tengan en cuenta el contexto y las oportunidades para crear soluciones únicas que se adapten a las necesidades y objetivos específicos del usuario.

Ideación

Una vez enmarcados el problema y el contexto, los equipos de diseño pueden empezar a explorar distintas posibilidades para resolver el problema. Durante la fase de ideación, se anima a los equipos a que aporten ideas, asuman riesgos y piensen con originalidad. Para tener éxito, es importante que los equipos se centren en generar ideas de calidad sin descartarlas inmediatamente.

Prototipo

Una vez que los equipos han generado ideas de calidad en la fase de ideación, pueden pasar a prototipar sus soluciones. Esto permitirá al equipo convertir sus ideas en productos tangibles que puedan probarse, perfeccionarse y resolverse. Dependiendo de la naturaleza del proyecto y del resultado deseado, los equipos pueden optar por crear prototipos físicos, digitales o mediante una combinación de ambos.

Prueba

Por último, los equipos pueden utilizar los prototipos para probar sus soluciones y ver si satisfacen las necesidades de los usuarios. Esto puede implicar realizar una investigación de usuarios, grupos de discusión y probar el producto en su entorno previsto. Evaluar los comentarios es esencial para perfeccionar el diseño y garantizar que será útil y tendrá éxito en el mundo real.

Conclusión

En esencia, el design thinking es una excelente metodología de generación de ideas que puede dar vida a soluciones innovadoras. Este enfoque ayuda a los equipos a comprender a sus usuarios y a idear soluciones de calidad que satisfagan sus necesidades. Pueden utilizarlo profesionales de todo tipo -desde diseñadores gráficos a diseñadores de productos- para crear soluciones eficaces y avanzar en sus carreras. El proceso consta de cinco etapas fundamentales: empatizar, definir, idear, crear prototipos y probar. En definitiva, el design thinking es una herramienta valiosa para cualquiera que desee generar grandes ideas y resolver problemas de forma creativa.

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